La leyenda de Sant Jordi en clase de ELE

16-Monasterio Santes Creus (26)Aprovecho que se aproxima Sant Jordi, en Barcelona día festivo por el ambiente pero laborable y lectivo por calendario, para compartir con vosotros lo que el año pasado llevé al aula (bueno, más bien a la calle) ese día, el 23 de abril.

En el centro en el que trabajaba, unos días antes de Sant Jordi me informaron de que el centro estaría cerrado pero que era día lectivo, y que cada profesor decidía si impartía su clase (fuera del centro) o la anulaba. Yo opté por lo primero.

Y una vez que estuvimos todos reunidos en la puerta del centro, empezó la clase:

Primero, sondeé si alguno sabía de dónde venía la tradición de regalar una rosa el 23 de abril. Ninguno de los alumnos lo sabía. Ninguno conocía la leyenda de Sant Jordi.

Pedí la colaboración de tres voluntarios. Cada uno de los tres alumnos que se ofrecieron eligió a uno de los tres protagonistas de la historia (princesa, dragón o caballero), y entonces les repartí el attrezzo: una regla que hacía de lanza para el caballero, unos collares de fiesta hawaiana amarillos y rojos para simular el fuego del dragón, y un gorro de Fin de Año adornado para la princesa. Todo muy pero que muy simple y de estar por casa, pero muy efectivo también: les hizo mucha gracia, y la chica que hizo de dragón ya no se quitó los collares en toda la mañana.

Una vez preparados el narrador (yo) y los tres protagonistas (alumnos), y con el público (resto de alumnos) muy expectante, empezó la narración de la leyenda (de una de las múltiples versiones). Debo decir que si mis alumnos (nivel A1) hubieran leído el texto escrito habrían entendido muchísimo menos de lo que entendieron con la narración de la leyenda. Ayudados por la entonación y por los gestos (tanto míos como de los voluntarios), pudieron seguir la historia perfectamente (y con mucho entusiasmo). La reacción de todos al oír el final de la historia («y de la sangre del dragón nació un rosal…») fue como un «Aaaaaaah» al unísono, que expresaba algo como «¡Por eso se regala una rosa!».

Después de la representación, aparte de aplausos, hubo rosas para todos (había llevado rosas de tela y plástico). A continuación, llegó la curiosidad de un alumno (esperada y agradecida por mí), una vez entendió el por qué de regalar una rosa, de querer saber por qué también se regalaban libros el 23 de abril. Aquí sí que les dije que ese día se recordaba a dos grandes escritores (antes de dar yo los nombres, les di pistas para que fueran ellos los que los nombraran; con Shakespeare lo logré, con Cervantes no ;-)).

Ya con la curiosidad satisfecha, iniciamos un paseo hacia Las Ramblas, para vivir el ambiente de ese lugar emblemático de Barcelona ese día, del cual acabábamos de hablar un poco. El recorrido desde donde estábamos hasta Las Ramblas era muy sencillo, pero aun así les repartí mapas con el recorrido marcado.

Y como actividad-conclusión, estos dos ejercicios.

Acabé la sesión muy contenta por cómo había ido (aparte de con una rosa que me regalaron dos alumnos 🙂 ).

Como anécdota, una observación muy interesante por parte de un alumno: el caballero de la historia ya podría haber aparecido antes de que el dragón se comiera a medio pueblo… ;-).

¿Y qué me contáis vosotros? ¿Se celebra en vuestra ciudad el Día de Sant Jordi? ¿Se organizan en vuestro centro actividades para ese día, o alguna vez habéis llevado al aula algo relacionado con esta celebración? ¿Queréis compartir alguna otra experiencia referente a algún otro día especial?

¡Saludos!