¿Qué es para ti el Encuentro Práctico de Profesores de ELE?

Dentro de un mes se celebra la vigesimocuarta edición del Encuentro Práctico de Profesores de ELE de Barcelona, que organizan International House Barcelona y la editorial Difusión. Para mí, será el cuarto: desde que lo conocí en 2012, no me he perdido ninguna edición.

¿Qué es para mí este encuentro?

En primer lugar, es lo que su propio nombre indica: es un encuentro de profesores de ELE, una reunión de profesionales del sector para intercambiar ideas y experiencias, y es práctico, de acuerdo con la creencia de los organizadores —que comparto— de que se aprende haciendo.

Pero no es solo un encuentro, también son reencuentros: con antiguos profesores, con excompañeros, con auténticos maestros de nuestro mundillo… A algunos sé que los encontraré, porque, como yo, repiten cada año; a otros los encuentro por sorpresa.

Son grandes descubrimientos: siempre vuelvo a casa cargada de ideas geniales y, sobre todo, habiendo conocido a personas maravillosas y dignas de admiración que me hacen crecer, que me enriquecen y que me hacen adorar aún más, si cabe, mi profesión.

Son desvirtualizaciones: a algunas de esas personas con las que me encuentro, aunque ya las conocía por alguna red social, por alguna publicación…, nunca las había visto cara a cara (a algunas, ni siquiera se la había visto nunca, la cara), nunca las había oído hablar ni reír en vivo y en directo.

Es autoevaluación y superación: las experiencias y los puntos de vista ajenos me ayudan a cuestionarme mi forma de entender nuestra profesión, a plantearme qué hago bien y qué podría funcionarme mejor de otra manera, qué podría incorporar a mi forma de enseñar, qué valdría la pena intentar cambiar o de qué tal vez sería mejor prescindir.

Es motivación: las dos intensas jornadas me dejan agotada, pero, a la vez, paradójicamente, me cargan las pilas y salgo con unas ganas tremendas de llevar a clase esa versión mejorada de mí misma.

Es diversión: hay risas, mucho sentido del humor, a veces disfraces… Además, nos gusta aprender, nos divertimos aprendiendo y aprendemos divirtiéndonos.

En definitiva, es aprendizaje, con todo lo que esa palabra implica.

Y para ti, ¿qué es el Encuentro Práctico? ¿Nos veremos en el del mes que viene?

¡Saludos!

La verbena de San Juan en clase de ELE

 

IMG_20140624_105534564Se acerca «la noche más corta del año», la de la verbena de San Juan, y por eso hoy quiero compartir con vosotros la secuencia didáctica sobre este tema que llevé a clase el verano pasado con un grupo de A2.

En primer lugar, pregunté si alguien sabía qué se celebraba el siguiente lunes, 23 de junio, por la noche. Nadie lo sabía. Escribí en la pizarra «noche de San Juan».

Pregunté entonces si alguien sabía algo de la noche de San Juan. Tampoco. Les enseñé tres imágenes (una de una celebración de San Juan en Barcelona, una de San Fermín en Pamplona y una de Fin de Año en Madrid) y les dije que una de ellas era de San Juan. Todos la identificaron. Después de recordar a qué correspondían las otras dos, les dije que íbamos a leer un texto para aprender algo sobre la fiesta de San Juan.

Recordamos que para entender un texto no es necesario entender todas las palabras, y les pedí que leyeran este texto intentando entender la idea principal de cada párrafo.

Una vez que todos lo hubieron leído, en parejas o en grupos de tres tuvieron que pensar dos títulos para el texto, que no tenía. La única condición era que los títulos no contuvieran las palabras «San Juan». Cada grupo apuntó sus propuestas en un papel, los recogí, los mezclé y los apunté en la pizarra numerados y entre todos eligieron el mejor título apuntando en otro papel, individualmente, a qué título le daban tres puntos y a cuál dos. Hicimos el recuento de votos para ver cuál era el título más votado y después cada uno escribió en su texto, en el recuadro vació del encabezado, el título que más le gustaba.

Repartí entonces las hojas con los ejercicios e hicimos el primero, de vocabulario: emparejar los términos subrayados del texto con su definición y/o su imagen.

Además de las palabras subrayadas, surgieron también otras como DJ (comenté que es de las pocas siglas inglesas que no españolizamos al pronunciarla), amanecer, (a) medianoche, cava… que nos llevaron a otras (como chinchín, por ejemplo).

A continuación contestaron unas preguntas de verdadero o falso (ejercicio 2), discutieron en parejas las respuestas en las que no coincidían y corregimos.

Pregunté en qué lugares de la ciudad se celebraba San Juan y cuando salió la palabra playa, les pedí que intentaran identificar cuál de las tres playas del ejercicio 3 era una playa de Barcelona. Comprobamos que era la A (todos la identificaron), les dije dónde estaban las otras dos (en Lloret de Mar y en Menorca) y leímos cuatro opiniones sobre la celebración de San Juan en Barcelona (ejercicio 4). Tenían que identificar la más positiva y la más negativa. Hablamos entonces sobre el significado, la forma y el uso de algunas de las expresiones utilizadas en las opiniones (una pasada, no soporto, el infierno, demasiado/a, apenas) y nos fijamos/recordamos que en español escribimos (¡o deberíamos escribir!) también los signos de exclamación y de interrogación de apertura.

Para acabar, en parejas hablaron sobre la fiesta de San Juan (si la conocían de antes, si la habían celebrado alguna vez, qué les gustaba y qué no…), sobre otras fiestas de España si habían estado en alguna y sobre si existía en sus países alguna fiesta relacionada con el inicio de alguna época del año.

Me encantó que dos chicas quedaran para irse juntas de verbena el lunes siguiente🙂.

Ah, y como siempre, después de la interacción oral llevé a pizarra errores y aciertos que había ido apuntando mientras escuchaba a las diferentes parejas.

¿Se celebra San Juan donde tú vives? ¿Alguna vez has llevado la verbena a clase?

Cualquier comentario sobre mi propuesta u otras ideas serán más que bienvenidos.

¡Saludos y que disfrutéis el martes de la que para algunos es la noche más mágica del año!

¿Ya has encontrado a tu media eleranja? Ideas para la segunda edición de la «speed dating» del Encuentro Práctico de Profesores de ELE

Tu media «eleranja»

En primer lugar, quiero felicitar a los organizadores del Encuentro Práctico de Profesores de ELE y darles las gracias por no dejar de innovar en sus eventos ni de ilusionar a principiantes y a expertos. Este año, en la vigésimo tercera edición del Encuentro en Barcelona, por primera vez se ha celebrado una speed dating entre docentes con poca experiencia y docentes con una larga trayectoria.

Era la primera vez que asistía a una sesión de citas rápidas y, como suele pasar en estos casos, iba nerviosa a la vez que ilusionada y con muchas ganas. No esperaba encontrar a mi media eleranja, sino simplemente mantener pequeñas conversaciones agradables con diferentes compañeros de profesión y aprender de ellos. Eso lo conseguí, ¡y además pude hablar con mi amor pleletónico!

Como estoy convencida de que todos podemos aprender de todos, a pesar de mi escasa experiencia, me voy a lanzar a intentar aportar mi granito de arena con ideas para una segunda edición de esta interesante speed dating.

Ahí va mi propuesta didáctica (para una sesión de 1 h 15 min aproximadamente):

Antes de la sesión

– En el momento de inscribirse al Encuentro, cada participante debe hacer constar si considera que pertenece a la categoría de docentes expertos o a la de poco expertos, y tiene la posibilidad de descargar tarjetas de presentación en blanco para rellenar antes del Encuentro, así como fichas de valoración de candidatos (para rellenar durante la sesión de speed dating). La única diferencia entre las fichas y las tarjetas para expertos y las fichas y las tarjetas para principiantes es el color. Las tarjetas de presentación serán para entregar a otros profesores, así que solo deben hacerse constar los datos que quieran compartirse. En la ficha de valoración de candidatos, como dato personal solo aparece el nombre para evitar perder el tiempo anotando datos que ya estarán en las tarjetas de presentación que nos faciliten.

– Los organizadores del Encuentro hacen una previsión de la proporción de profesores que habrá en cada categoría.

– Al entregar la acreditación del Encuentro y la documentación a cada asistente, se le entregan también tarjetas de presentación en blanco y fichas de valoración de candidatos.

– Cada principiante piensa (y anota, si quiere) dos o tres preguntas que le gustaría hacerles a los profesores expertos. Cada experto piensa (y anota, si quiere) dos o tres consejos que les daría a los profesores con poca experiencia.

Durante la sesión

– Durante los cinco primeros minutos, los que aún no hayan rellenado su tarjeta de presentación la rellenan.

– Los expertos se sientan en sillas dispuestas en una fila o en varias. Ellos no se moverán. Solo se moverán los principiantes.

– Lo ideal sería que hubiera el mismo número de profesores expertos que de profesores novatos, pero todos sabemos que pocas veces tenemos un grupo ideal, así que los organizadores pedirán que se formen grupos según la proporción. Por ejemplo, si hay unos tres principiantes por cada experto, los principiantes formarían grupos de tres y los expertos se quedarían solos.

– En diez minutos, los grupos de principiantes tienen que acordar tres o cuatro preguntas que les gustaría plantearles a los expertos y las ordenan de más a menos importante. Los grupos de expertos (o, si no han formado grupos porque la proporción era como la del ejemplo o un experto por cada tres principiantes, etc., cada uno hace el ejercicio con el que tenga al lado) hablan sobre su experiencia y sobre los consejos que les darían a los principiantes.

– Empiezan las citas: los mentores se quedan quietos en sus sillas, los principiantes se sientan delante del primer candidato. Charlan durante siete minutos y todos rellenan sus fichas de valoración de candidatos.

– ¡Cambio de pareja (o de trío o de lo que sea)! Los principiantes se desplazan hacia el candidato experto de la derecha. Se repite el proceso de los siete minutos.

– Los principiantes se vuelven a desplazar hacia la derecha y repiten de nuevo el proceso de los siete minutos.

– Después de una sesión de citas, lo lógico es querer contarle a alguien la experiencia. En este caso, cada participante se reunirá con quien quiera (por ejemplo, con los compañeros con los que ha asistido al Encuentro o a los que ha conocido en él) y durante diez minutos «comentarán la jugada»: valorarán las diferentes citas que han tenido.

Después de la sesión

– Cada uno que elija el final de su historia… y que lo comparta con los demás, si quiere, a través de redes sociales o como mejor le parezca.

¿Qué te parecen estas ideas? ¿Qué añadirías, quitarías o modificarías?

¡Muchas gracias de antemano por tus comentarios!

Como docente, ¿prefieres los cursos intensivos o los extensivos?

Los cursos de ELE que he impartido hasta ahora pueden dividirse en dos grupos en cuanto a «la intensidad»: cursos de veinte horas semanales en los que cada lunes cambiaban los grupos (bien porque algunos alumnos habían acabado su curso, bien porque otros empezaban, bien porque se mezclaban grupos) y en los que la docencia era compartida, y cursos trimestrales de tres o cuatro horas semanales.

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De estas dos modalidades, me quedo con la segunda, aunque, en realidad, creo que me quedaría con una tercera en la que no tengo experiencia: cursos anuales (un año académico, aproximadamente nueve meses) de entre tres y seis horas semanales.

Creo que la mayoría de las características de los cursos extensivos que hacen que me decante por ellos tienen que ver con el componente afectivo: por ejemplo, es más fácil que se cree una buena conciencia de grupo y una buena cohesión; que se afiancen la relación y la confianza entre estudiantes y entre estudiantes y profesor; que haya un mayor y mejor conocimiento mutuo (de los alumnos como personas y como estudiantes y del profesor como persona y como docente), y que se haga un buen seguimiento del proceso de aprendizaje de cada alumno en particular y del grupo en general.

Por otro lado, algunas de mis razones son prácticas, como por ejemplo el hecho de que en los cursos extensivos tengo más tiempo para disfrutar de la preparación de las clases, de reflexionar sobre ellas, etc., o el hecho de poder llevar a cabo actividades que se extiendan en el tiempo y que se desarrollen mediante diferentes soportes y en diferentes espacios.

Y tú, como docente, ¿prefieres los cursos intensivos o los extensivos? ¿Por qué? Te agradezco de antemano que contestes la siguiente encuesta y/o que dejes un comentario para darnos tu opinión.

¡Gracias!

El juego del reloj

Este sencillo juego de cartas puede ser un buen final para una sesión en la que se hayan trabajado las horas, aunque en el juego no se practican las horas y lo único imprescindible es que los alumnos conozcan los números del 1 al 12.

Para jugar al juego del reloj solo se necesita una baraja de cartas para cada grupo de alumnos (creo que lo ideal es que jueguen en grupos de cuatro o cinco).

¿Cómo se juega? (Si ya sabes cómo se juega, puedes saltarte los párrafos escritos en azul.)

Se reparten todas las cartas entre los jugadores. Cada jugador sostiene sus cartas en un montón, con una mano, bocabajo.

Por turnos, cada jugador le da la vuelta a la primera carta de su montón y la coloca en el centro de la mesa bocarriba a la vez que dice en voz alta el número que le toque: el primer jugador dice el 1, el siguiente el 2, el siguiente el 3… hasta el 12, y se vuelve a empezar por el 1. Hay que intentar que el ritmo del juego sea lo más rápido posible.

Si el número de la carta que descubre un jugador coincide con el número que dice en voz alta, este jugador debe recoger todas las cartas del centro y colocarlas debajo de su montón, pero solo si el siguiente jugador se da cuenta. Este, al darse cuenta, no debe tirar una carta encima, sino pedirle al jugador que recoja las cartas del centro («¡Recoge!»). Si el siguiente jugador no se da cuenta y tira otra carta encima, es este el que recogerá el montón central, si el jugador que va después de él sí que se da cuenta.

Cuando un jugador recoge el montón central, es este jugador el que continúa el juego, que se reanuda con el número 1.

El objetivo del juego es quedarse sin cartas. Una vez que un jugador se queda sin cartas, y por lo tanto gana, opcionalmente se puede continuar la partida para ver quién queda segundo (el siguiente que se quede sin cartas), tercero, etc.

Me gusta llevar situaciones reales al aula, y un juego es una de esas situaciones reales. Gracias a un juego en clase, pueden surgir expresiones como hacer trampas, ser (un/a) tramposo/a, tener (mucha) suerte, tener muy buena / muy mala suerte… así como aspectos relacionados con costumbres, como el hecho de que en España el orden en el que participan los jugadores en una partida es contrario al sentido de las agujas del reloj. Y en el caso de un juego de cartas, también se puede hablar de la baraja de cartas española, de los nombres de los cuatro palos, de los nombres de la sota, el caballo y el rey…

Por otro lado, me parece buena idea acabar una clase jugando, pues el hecho de que los últimos minutos sean distendidos suele hacer que los alumnos salgan de clase sonrientes, relajados y animados.

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¿Qué opinas de los juegos en clase? ¿Qué te parece el juego del reloj para el aula? ¿Quieres comentar alguna experiencia con algún juego?

¡Saludos!

Película «La bicicleta verde»: sueños, denuncia social y mucho más

Esta semana he dedicado dos sesiones de una hora y cuarenta y cinco minutos a la película La bicicleta verde,  la primera película realizada por una directora de Arabia Saudí (Haifaa Al-Mansour), y el primer largometraje rodado íntegramente en ese país, donde no hay salas de cine.

A continuación podéis ver el tráiler de la película y descargar una propuesta didáctica para la sesión previa al visionado:

– La bicicleta verde_alumnoA       – La bicicleta verde_alumnoB

– La bicicleta verde_Guía del profesor

Nunca me ha convencido la idea de ver una película entera en clase (sí, por ejemplo, la de ir al cine a ver una película como actividad del curso, y sí, y me encanta, la de ver cortos y otros productos audiovisuales), pero en este caso el centro donde estoy trabajando organizaba la proyección de La bicicleta verde y aproveché para explotarla un poco en clase.

¿Conocíais la película? ¿Qué os parece para trabajarla en el aula? Al principio de la próxima sesión (en la última vimos la película) me imagino que comentaremos algunos de los temas que presenta la película, aunque son muchísimos y daría para infinidad de horas de clase.

También os dejo un PDF con una biografía de la directora convertida en ejercicio de rellenahuecos formalísimo para practicar el pretérito indefinido, que no creo que lleve al aula porque me parece un texto demasiado largo. También hay unas preguntas de comprensión:

– Ejercicio indefinido bio directora + comprensión

Por último, os dejo con una foto del mural resultante de la bonita actividad que propusieron las organizadoras de la proyección después del visionado de la película: quien quisiera podía escribir en una cartulina un sueño, y todos los sueños se pegaban en un mural.

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Una de mis alumnas escribió un comentario sobre la película:IMG_20140515_115542498_HDR

¡Saludos!

La leyenda de Sant Jordi en clase de ELE

16-Monasterio Santes Creus (26)Aprovecho que se aproxima Sant Jordi, en Barcelona día festivo por el ambiente pero laborable y lectivo por calendario, para compartir con vosotros lo que el año pasado llevé al aula (bueno, más bien a la calle) ese día, el 23 de abril.

En el centro en el que trabajaba, unos días antes de Sant Jordi me informaron de que el centro estaría cerrado pero que era día lectivo, y que cada profesor decidía si impartía su clase (fuera del centro) o la anulaba. Yo opté por lo primero.

Y una vez que estuvimos todos reunidos en la puerta del centro, empezó la clase:

Primero, sondeé si alguno sabía de dónde venía la tradición de regalar una rosa el 23 de abril. Ninguno de los alumnos lo sabía. Ninguno conocía la leyenda de Sant Jordi.

Pedí la colaboración de tres voluntarios. Cada uno de los tres alumnos que se ofrecieron eligió a uno de los tres protagonistas de la historia (princesa, dragón o caballero), y entonces les repartí el attrezzo: una regla que hacía de lanza para el caballero, unos collares de fiesta hawaiana amarillos y rojos para simular el fuego del dragón, y un gorro de Fin de Año adornado para la princesa. Todo muy pero que muy simple y de estar por casa, pero muy efectivo también: les hizo mucha gracia, y la chica que hizo de dragón ya no se quitó los collares en toda la mañana.

Una vez preparados el narrador (yo) y los tres protagonistas (alumnos), y con el público (resto de alumnos) muy expectante, empezó la narración de la leyenda (de una de las múltiples versiones). Debo decir que si mis alumnos (nivel A1) hubieran leído el texto escrito habrían entendido muchísimo menos de lo que entendieron con la narración de la leyenda. Ayudados por la entonación y por los gestos (tanto míos como de los voluntarios), pudieron seguir la historia perfectamente (y con mucho entusiasmo). La reacción de todos al oír el final de la historia («y de la sangre del dragón nació un rosal…») fue como un «Aaaaaaah» al unísono, que expresaba algo como «¡Por eso se regala una rosa!».

Después de la representación, aparte de aplausos, hubo rosas para todos (había llevado rosas de tela y plástico). A continuación, llegó la curiosidad de un alumno (esperada y agradecida por mí), una vez entendió el por qué de regalar una rosa, de querer saber por qué también se regalaban libros el 23 de abril. Aquí sí que les dije que ese día se recordaba a dos grandes escritores (antes de dar yo los nombres, les di pistas para que fueran ellos los que los nombraran; con Shakespeare lo logré, con Cervantes no ;-)).

Ya con la curiosidad satisfecha, iniciamos un paseo hacia Las Ramblas, para vivir el ambiente de ese lugar emblemático de Barcelona ese día, del cual acabábamos de hablar un poco. El recorrido desde donde estábamos hasta Las Ramblas era muy sencillo, pero aun así les repartí mapas con el recorrido marcado.

Y como actividad-conclusión, estos dos ejercicios.

Acabé la sesión muy contenta por cómo había ido (aparte de con una rosa que me regalaron dos alumnos🙂 ).

Como anécdota, una observación muy interesante por parte de un alumno: el caballero de la historia ya podría haber aparecido antes de que el dragón se comiera a medio pueblo…😉.

¿Y qué me contáis vosotros? ¿Se celebra en vuestra ciudad el Día de Sant Jordi? ¿Se organizan en vuestro centro actividades para ese día, o alguna vez habéis llevado al aula algo relacionado con esta celebración? ¿Queréis compartir alguna otra experiencia referente a algún otro día especial?

¡Saludos!